Tomás Müller, un joven chileno que con 24 años regresaba desde Suiza con un certificado de Horloger del Technicum Cantonal de Bienne, comienza a trabajar en la relojería y servicio técnico relojero, autorizado para Heuer y Certina, que sus padres Francisco Müller y Juana Wollmann instalaron en pleno centro de Santiago en el año 1975.

Estudiar relojería en Suiza no es tarea fácil y se resume en crear un reloj desde cero: durante 4 años estudió la teoría y a la vez fabricó en un torno una serie de piezas para relojes, ensambló mecanismos de más de 200 componentes, y los hizo funcionar a un ritmo constante para poder medir y leer la hora exacta. Así logró formar parte del excepcional equipo de su universidad, que certifica hasta el día de hoy máquinas relojeras galardonadas con el sello de cronometría COSC.

A su regreso a Chile desde Suiza, Tomás lucía flamante su título de Horloger Rhabilleur otorgado por el Technicum Cantonal de Bienne en Suiza, y exhibía además cinco sentidos educados para trabajar en detalle elementos micrométricos. 

Han pasado 45 años desde ese momento, y como empresa hemos sido parte de la formación relojera/joyera de Chile, teniendo el honor de trabajar con algunas de las más emblemáticas marcas de la relojería y alta escritura suiza. Durante estos años vivimos el cambio de Heuer a TAG Heuer en 1985, y con ello el paso de los contadores de mano a los relojes de pulsera de culto y coleccionistas que son hoy en día. Con dedicación y mucho trabajo, hemos logrado introducir y mantener una marca muy potente y con altos estándares en el mercado chileno, yendo de la mano con la evolución y crecimiento de TAG Heuer en el mundo.

Manteniendo siempre el espíritu de empresa familiar, ha sido necesario reforzar el trabajo local en distintos frentes, en el de promoción de la marca, en el de la atención en los puntos de venta, y en la exigente logística. En las tareas estrictamente relojeras, las mejoras se abordaron aumentando el entrenamiento y certificación de nuestros maestros relojeros, optimizando la disponibilidad de repuestos y piezas, modernizando a la par con Suiza las distintas máquinas de control limpieza y testeo del servicio técnico, mejorando los tiempos de reparación y bajando las tasas de falla, a la par con los valores transmitidos en TAG Heuer Suiza. 

Vibramos con la Formula 1 en tiempos de Lauda, Hunt, Senna, Prost, Mansell, Piquet .... TAG Heuer en los Ferrari, en los pilotos, en el timing, luego en los McLaren, en el buzo y la muñeca de Senna .... Luego verlo morir y recordarlo a menudo. Hemos recibido relojes iguales al que usaba Senna diariamente, y nos emociona trabajarlos porque entendemos lo que significa ese reloj para su dueño. Con el tiempo vimos relojes TAG Heuer en las muñecas de Alonso, Hamilton, Button, Ricciardo y Verstappen, todos relacionados con la marca por su permanente colaboración como cronometrador de la categoría y años más tarde como sponsor de distintas escuderías.

El mundo de la relojería y la escritura nos apasionan por su autenticidad: tienen características en común y otras que las diferencia notoriamente. Ambas quieren ser eternas, quedarse y funcionar para siempre: el reloj con su tic tac constante, la escritura buscando no borrarse con los años. El reloj se mueve constantemente mientras que las letras se quedan estáticas. Y solo cuando logran vivir en el tiempo de la mano de un buen usuario, adquieren la magia y el carácter que todo elemento de colección necesita: una buena historia que contar.

Actualmente esta obsesión con la relojería, la escritura y los objetos de colección que trascienden generaciones, ha sido traspasado de Tomás y la sra. Juana, a sus hijos Nathalie, Marcos y Daniel, quienes se dedican hoy a trabajar en la empresa en áreas de su especialidad, aportando con experiencia y conocimiento específico que en este momento se hace indispensable.

Ponemos a su disposición esta plataforma desde hoy en adelante, y buscaremos replicar los años de buen servicio presencial, ahora también desde el mundo digital.

Bienvenidos.